Desde refinerías en Costa de Marfil hasta minas en Colombia, desde el sector de la energía eléctrica en Serbia hasta los trabajadores del vidrio en Turquía, desde la India hasta Europa occidental, desde Australia hasta los EE.UU., la gente ha visto desaparecer sus puestos de trabajo en manos de empresas de subcontratación que generalmente dan empleo a trabajadores en peores condiciones laborales. En otros casos los puestos de trabajo se han eliminado y el trabajo lo realizan trabajadores enviados por agencias o con contratos a corto plazo.
“La diferencia entre las condiciones de vida de los trabajadores sindicados con contratos laborales permanentes y los trabajadores subcontratados se puede medir en siglos”.
Se han inventado y utilizado numerosas “nuevas formas de empleo”, la mayoría de ellas precarias. Esta es un área de la empresa donde no hay discriminación: la tercerización mediante subcontratación laboral y contratación por agencias (CAL) afecta tanto obreros de las minas en países en desarrollo como a los empleados administrativos en empresas de biotecnología de alta tecnología en países miembros de la OCDE. De hecho, podría decirse que es un fenómeno que, en gran medida, se está difundiendo desde el “sur” hacia el “norte”, y no al revés, a diferencia de la mayoría de las “técnicas de gestión”
La CAL se emplea en todos los sectores del ICEM
La CAL también se ha difundido desde un número relativamente limitado de sectores (siempre fue un problema para los trabajadores itinerantes en el sector de la construcción, por ejemplo) hasta todos los sectores industriales, afectando trabajos que se consideraban “seguros”, tal como puestos principales en la industria química. A pesar de que varía todavía de sector a sector, el uso de mano de obra subcontratada parece tener una presencia dominante en todos los sectores con los que la ICEM trata. Incluso al punto de que varios sindicatos afiliados a la ICEM han manifestado la necesidad de tratar la explosión del uso de subcontratación laboral y contratación por agencias como su prioridad principal.
Los sindicatos afiliados a la ICEM en todo el mundo han tenido que aceptar la nueva estrategia de las empresas y algunos gobiernos de emplear dos categorías de empleados: trabajadores del núcleo central, que tienen condiciones de trabajo relativamente buenas y los trabajadores subcontratados o de agencia, o los trabajadores con otros trabajos precarios, por otro, que consiguen acuerdos peores. En la mayoría de los casos, esto significa recibir sueldos inferiores, o una pensión más baja o menos beneficios médicos o por enfermedad, o menos vacaciones pagas o menor seguridad laboral o… o…. En muchos casos, significa una combinación de todas o varias de estas cosas.
Empresas en la búsqueda de costos más bajos
En casi todos los lugares las empresas utilizan la subcontratación laboral y la contratación por agencias en su búsqueda de costos más bajos. Las decisiones se toman basándose en argumentos exclusivamente económicos. Una vez que se ha tomado la decisión y se ha tratado el “problema”, a muchas empresas no parece importarles qué es lo que les pasa a sus antiguos empleados. “No les pagamos, no trabajan para nosotros, no tenemos ninguna responsabilidad de asegurarnos de que los traten bien”.
A menudo, los trabajadores en estas situaciones son vulnerables y los explotan. Las ampliamente difundidas consecuencias de la subcontratación laboral y contratación por agencias incluyen que, en ese punto, para los trabajadores se vuelve mucho más difícil defenderse, ya sea individualmente o a través de sus sindicatos y que los estándares sociales tan duramente ganados a menudo se pierden. Los sindicatos están perdiendo muchos miembros debido a este fenómeno. Una razón clave es que se intimida mucho más fácilmente a los trabajadores cuando tienen empleos precarios. A menudo, los trabajadores precarios están demasiado asustados como para afiliase a un sindicato y desafortunadamente, a menudo es por buenas razones, ya que demasiados trabajadores subcontratados o contratados por agencias han tenido que enfrentar el hecho de que han “dejado a un lado” a colegas por haber mostrado interés en actividades sindicales. Asimismo muchos trabajadores CAL cambian de empleo de manera habitual, haciendo difícil que establezcan algún tipo de “reclamo sobre su puesto” en el trabajo como para desarrollar una relación estrecha con los sindicatos de la empresa.
Los trabajos precarios no son más baratos
El mismo estatus laboral y la falta de futuro en un trabajo que afecta a la participación en actividades sindicales también pueden crear problemas a las empresas. Los empleos precarios a menudo privan a los trabajadores de motivación, y de cualquier tipo de lealtad hacia al empresa que pudieran haber tenido (ya que después de todo, la empresa no fue leal con ellos). La “inversión” en el trabajo que hacen los empleados reales es improbable que surja en trabajadores “del momento” .
Por lo tanto, la creciente precariedad del trabajo también debería ser una preocupación para la gestión empresarial en lo que respecta a calidad, rendimiento, competencia y productividad y los empleadores deberían dar la bienvenida a discusiones conjuntas y realizar progresos mediante negociaciones que harían más fuertes a las empresas y a los sindicatos. La tercerización se ha convertido en una mentalidad de “rebaño”, una manera agobiante de seguir la corriente. Todo el mundo lo hace, así que debe ser lo correcto. Ha tenido éxito, entre otras razones, debido a la ventaja percibida por los empleadores, a quienes les dicen que pueden continuar produciendo un producto o prestando un servicio sin ser responsables de esa mano de obra que hace el producto o presta el servicio. Se asume que, además de tener menos responsabilidad por los trabajadores, es también más barato. Sin embargo, en muchos casos, en la práctica no está tan claro. La experiencia en este terreno a menudo contradice esta creencia.
Claramente la subcontratación o la contratación por agencias se utilizan en muchos casos para deshacerse de la influencia de los sindicatos. Bastante a menudo, los empleadores están dispuestos a pagar por eso, incluso pagando grandes indemnizaciones por despido, o amplios pagos de jubilación anticipada, con el conocimiento –o la creencia– de que esto les garantizará una “mano de obra dócil” con posterioridad. Desde luego, hay muchos trabajadores que disfrutan “tentarse” o trabajar con mucha flexibilidad, lo que les permite –hasta cierto punto– decidir cuándo trabajan y cuándo no. Y no hay nada malo con eso. El problema es que en nuestra experiencia, la mayoría de los trabajadores CAL alrededor del mundo no están de ninguna manera en esa situación. En muchos países y sectores, la única opción de los trabajadores es entre trabajo precario o ningún trabajo en absoluto.

Chatchai Phaiyasen, Thailand: " The most pressing problem Thai trade unionist face is dismissal. "